Construcción colectiva del conocimiento

Breve artículo desarrollado en el Módulo 2 de la asignatura Escenarios Virtuales para la Participación.

Humanidad y Conocimiento

Para Howard Rheingold (Rheingold, 2005), la historia de la Humanidad es, a pesar de los conflictos y luchas en los diferentes niveles y de las distintas formas de la competición, una historia del éxito de la cooperación y los mecanismos colaborativos.

En el ámbito de la construcción del conocimiento, en un sentido amplio, la irrupción desde finales de los 2000 de los entornos digitales conectados, ha supuesto la amplificación del fenómeno a partir de las características propias de estos entornos (para un análisis de estas características en los entornos natural, urbano y digital, veáse Echeverría, 1999).

Según Echeverría, «la diferencia principal del tercer entorno [entorno digital] con respecto a los dos primeros [natural y urbano] consiste en la distalidad«, es decir, mientras que en el entorno físico conectamos con personas con las que estamos físicamente, el entorno digital nos facilita la conexión con personas independientemente de su -nuestra- ubicación. Esta ruptura de la necesidad espacial (también temporal, siguiendo su análisis) material, conlleva un nuevo horizonte de posibilidades, un cambio de paradigma en las formas de comunicación, de ser y de estar en el mundo.

Las sucesivas oleadas de tecnologías de la información y comunicación han provocado siempre cambios en la propia concepción espacio-temporal del ser (Callejo, 2008) y en las relaciones de poder (Castells, 2009), pero la irrupción del entorno digital ha sido y es tan profunda, que diversos autores apuntan a que estamos inmersos en una nueva era: sociedad de la información, sociedad-red y/o sociedad del conocimiento (para una introducción a los distintos conceptos, veáse Kruger, 2006).

Conocimiento y ciberespacio

Entendemos ciberespacio como un espacio no material mediado digitalmente, es decir, un espacio no físico y practicado, que existe en base a las interacciones producidas en él. Así, el ciberespacio facilita un entorno e instrumentos específicos para la construcción del conocimiento.

Practicamos el ciberespacio a través de herramientas, aplicaciones, sistemas… que podemos asimilar a una interfaz. Nuestro dispositivo (ordenador, smartphone, tablet…) conectado a Internet, a través de su interfaz (el propio dispositivo es, a su vez, interfaz) «actúa como un código que transporta mensajes culturales. […] Pocas veces un código se limita a ser un mecanismo neutral de transporte, sino que suele afectar a los mensjaes que se transmiten […]. Un código puede suministrar su propio modelo del mundo, su sistema lógico e ideología» (Manovich, 2005, p. 113). Así, cada herramienta, cada red, cada aplicación que usamos, cada interfaz, en definitiva, conlleva unas prácticas diferenciadas, también en la construcción del conocimiento.

En este sentido, se presenta a continuación un breve análisis de 10 sitios web, elaborado con el objetivo de comprender mejor las capacidades de cada sitio enumerado como plataforma colaborativa para la creación del conocimiento. Los sitios analizados son, en este orden: Medium, Quora, Wikipedia, Wikitribune, Slack, Google Drive, Telegram, Instagram, Facebook, Snapchat

Agrupaciones reguladas vs agrupaciones emergentes

Una clasificación inicial de los diferentes tipos de comunidades virtuales que se forman en el entorno digital es aquella que las divide en agrupaciones reguladas y agrupaciones emergentes.

Entendemos por agrupaciones reguladas, no exclusivamente, aquellas que dan lugar a comunidades de práctica. Una comunidad de práctica, concepto acuñado y estudiado por Ètienne Wenger en 1991, se compone de un dominio (un área del saber o del conocimiento), la práctica (el desarrollo de la actividad objeto del saber) y la comunidad (integrantes que forman parte de dicha comunidad de práctica). Estas agrupaciones se articulan, con niveles de formalización más o menos estrictos y/o reglados, conjugando dichos 3 elementos.

En cuanto a las agrupaciones emergentes, nos referimos a comunidades que, sin un dominio prefijado, de manera espontánea facilitan y soportan la creación del conocimiento. En este sentido se entiende mejor la repercusión de diferentes plataformas digitales que empoderan al usuario, ampliando sus capacidades para adherirse -o desvincularse- de comunidades digitales. También, el surgimiento de fenómenos nuevos, como la autocomunicación de masas (Castells, 2009, ps. 21-32) o la amplificación de otros, como el crowdsourcing, los grassroots o la sabiduría colectiva.

Atendiendo a los sitios web analizados, podríamos clasificar como sitios web con una gran capacidad para albergar o constituir agrupaciones reguladas Medium, Quora, Wikipedia, Wikitribune y Slack. El resto de los sitios están, a mi juicio, más enfocados a otro tipo de prácticas, con algun matiz.

Facebook, por ejemplo, es en la actualidad un ecosistema tan amplio y heterogéneo, que permite tanto desarrollar comunidades de práctica, como acoger movimientos emergentes tipo grassroot. Por otro lado, Telegram es un producto orientado a proveer de infraestructura de comunicación y mensajería segura, claramente destinado a soportar agrupaciones o movimientos emergentes.

En conclusión, la plataforma o sitio web que elegimos para acceder o usar el entorno digital es una interfaz y, por tanto, no neutral. Transmite unos valores y un modelo del mundo, facilita unas opciones y dificulta otras. Así, la plataforma influye notablemente en las prácticas que se pueden realizar y, en consecuencia, en el tipo de comunidad que la adoptará y practicará y, en última instancia, en el conocimiento colectivo que permitirá construir.

Bibliografía

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