El debate

En la webconferencia de 23 de abril debatimos sobre el debate electoral del 22 de abril, a pocas horas del segundo debate a cuatro, relacionando el formato del propio debate con conceptos de la asignatura «Educomunicación digital y Narrativa digital». A continuación, una breve reflexión sobre algunas de las cuestiones que tratamos.

El Fact-checking

El debate del 22 de abril fue el primero en el que el fact-checking o periodismo de verificación tuvo verdadero protagonismo. Bien por la tendencia de este fenómeno en auge, bien por nuestra propia realidad en España, con una clara preocupación por la corrupción (uno de las 3 principales preocupaciones de los españoles de manera recurrente, según el barómetro del CIS) y por el fenómeno de la desinformación, en especial en los últimos tiempos, el caso es que distintos medios (especializados o mediante secciones propias, en el caso de medios más generalistas) han puesto su atención en la veracidad (o no) de los enunciados de los candidatos.

Maldita.es, un medio independiente dedicado a la verificación.

Hemos coincidido varios compañeros en destacar que, si bien en otras ocasiones hemos recibido por nuestras redes bulos o noticias falsas, el día posterior al primer debate recibimos enlaces a los sitios de verificación de distintos medios (aquí, enlaces a hilos de verificación de Maldita.es, el País y eldiario.es).

Espacio-tiempo del fact-checking

Sin embargo, ¿cuándo y dónde se produjo el fact-checking? Fuera del plató, fuera de la producción del debate y fuera del tiempo del debate. Para ser exactos, convendría decir que el fact-checking fue uno de los principales protagonistas del posdebate. Estamos lejos de conseguir que la verificación factual pueda producirse en directo, pero sería interesante que datos y falsedades flagrantes pudieran evidenciarse con pronta brevedad. Por ejemplo, al final de cada bloque podrían destacarse las mentiras de cada candidato.

La falta de consecuencias por la difusión de mentiras y desinformación, en el debate y fuera de él, es uno de los grandes problemas, a mi juicio, de la posverdad actual: se crea una mentira, se propaga y, cuando se demuestra la falsedad, siempre es demasiado tarde para reparar las consecuencias.

Fact-checking participativo

Como novedad, cabe destacar el concurso Pinocho organizado por Roberto Aparici: encuentra al candidato más mentiroso y gana una plaza en el curso de Posverdad y fake news de la Fundación UNED.

Un debate multimediático

Otro fenómeno propio de nuestro tiempo es la remediación, es decir, la representación de un medio en otro. Por ejemplo, cuando la emisión en directo de un programa de radio, a la vez se retransmite audiovisualmente por Internet: el programa de radio se remedia como programa televisivo a través de Internet.

El debate pudo seguirse también a través de Internet, en distintos medios, como en la propia web de RTVE. Aquí, en enlace al diferido.

La forma matricial del debate era el formato TV, pero se remedió en distintos medios, como por ejemplo:

  • A través de Internet, con la señal de TV retransmitida a través de los portales web de distintos medios de comunicación digitales (nativos o no), como el País, el Huffington Post y otros.
  • A través de radio, con la señal de audio de TV retransmitida en la radio hertziana, como por ejemplo en la Cadena Ser, donde los tertulianos podían ir opinando o comentando en directo el debate.
  • A través de Internet, sin la señal de TV, con sitios comentando el propio debate.

Los partidos en las redes sociales

Los partidos cada vez son más conscientes del potencial de las redes sociales para amplificar su mensaje (o contrarrestar el del adversario), por lo que cada vez más se realiza un uso estratégico y táctico de las distintas redes sociales en campaña y fuera de ella.

En este sentido, cada partido intentó posicionar sus mensajes y hashtags en las distintas plataformas, movilizando sus seguidores para lograr mayor repercusión de sus propios candidatos y mensajes.

La ciudadanía en las redes sociales

Pero hablando de redes sociales, no podemos quedarnos en la labor estructurada y/o planificada de los partidos, como organizaciones que son. En las redes sociales entra en juego la ciudadanía, que se apropia de los mensajes y contenidos y los remezcla a su antojo, poniendo el acento en cuestiones que el medio matricial puede obviar, en una muestra clara de la cultura de la participación, en la que cualquier ciudadano tiene voz en las redes sociales para cocrear el relato colectivo.

Es el caso de una imagen previa al debate, en la que se veía a dos limpiadoras que ultimaban el plató donde se iba a producir el combate dialéctico por cuatro hombres candidatos a la presidencia del gobierno. Mientras que esta imagen pasó desapercibida en la retransmisión televisiva, los usuarios de las redes pusieron el acento sobre ella, poniendo el acento en una cuestión fuera de foco de los medios, a pesar de estar a la vista.

Momentos antes del debate, dos limpiadoras en un plató con cuatro candidatos varones. La TV obvió la escena, pero los internautas evidenciaron interés sobre ella.

La conversación que se produjo en torno a ella, además, propició que no solo se tratase en las propias redes sociales, sino que, a posteriori, diversos medios reflejaran esta conversación, reenfocando así el interés hacia una cuestión en primera instancia soslayada

La importancia de la multipantalla

Comentaba el profesor García Marín al respecto de la 7ª ley de la interfaz del profesor Carlos Alberto ScolariSi una interfaz no puede hacer algo, lo simulará«) que, hoy en día y cada vez con mayor influencia, estamos habituados al medio web como el medio por defecto. Esto hace que, como usuarios, demandemos al resto de medios la experiencia de uso y los códigos lingüisticos y de interfaz a los que estamos habituados en la web.

La importancia de la multipantalla
Un momento del debate, con la multipantalla mostrando a los cuatro candidatos.

¿Cómo simula un medio unidireccional la interfaz interactiva de un medio fragmentado y bidireccional (en la actualidad, casi siempre) como la web? Mediante diversos recursos, en especial, el uso de la multipantalla, en ocasiones apoyado por el uso de distintos grafismos y sustratos mediáticos (la imagen estática, el grafismo y la iconicidad, el audio, el texto, etc.).

La multipantalla, además de permitirnos ver las reacciones en directo del resto de candidatos o posibles confrontaciones dialécticas, nos permite simular la inmersión en el entorno fragmentado de la web, donde estamos habituados a la convivencia de distintos medios, objetos y/o bloques en la misma capa.

En esta línea, puede apreciarse la coevolución de medios y audiencias: la evolución de los medios hace también evolucionar las expectativas de las audiencias, lo que de nuevo interfiere en viejos medios, que intentan traer o simular las nuevas experiencias en los medios tradicionales.

Carne de meme

Dori Toribio, corresponsal en Washington del grupo Mediaset, afirmaba en un tuit durante el debate que «a estas alturas del siglo XXI, usar carteles, gráficos, fotos… en debates electorales televisados solo sirve para una cosa: convertirse en meme #DebateRTVE«.

Si en el debate se intentó acaparar la atención unos segundos mediante el uso de recursos más o menos exitosos, lo que sí es seguro es que, el día después es el de los memes. Una sencilla búsqueda en las redes sociales y buscadores nos aportará buena muestra de ellos

¿Aportan realmente un valor añadido o diferencial estos recursos? En mi humilde opinión, no. No los veo enriquecedores para el debate, ni ilustrativos en general (algún caso concreto sí puede serlo). Pero, además, evidencia también la brecha entre la tecnología en el debate (papel impreso) frente a los dispositivos conectados que, a buen seguro, gran parte de la audiencia tenía a su disposición.

Algunas ideas sueltas más

El formato

En el momento de escribir esta entrada, he podido ver los dos debates electorales. Salvo las diferencias temáticas y de funcionamiento entre ambos (sobre todo, control de tiempos), podemos decir que el formato de ambos era muy similar. El primero, más encorsetado; el segundo, más dinámico.

En mi opinión, el formato era el adecuado para estas elecciones generales (varios partidos mejor que cara a cara, a la vista de las distintas encuestas electorales), pero se echa de menos más frescura.

También, sobran intervenciones preparadas: primera intervención, primera intervención de cada bloque, minuto de oro y, además, «golpes de efecto» a colocar en determinados momentos.

Algunas propuestas que surgieron para agilizar el debate:

  • seleccionar y afrontar los temas sin orden previamente establecido, por ejemplo, con un sorteo en directo de un abanico de temas previamente acordado. Por ejemplo, los equipos de campaña seleccionan 15-20 temas y se seleccionan por sorteo y en directo 5 de ellos.
  • enfocar a los candidatos al tema. En multitud de ocasiones, los candidatos siendo preguntados de un tema respondían con otro (básicamente, su argumentario).
  • introducir a ciudadanos/as que pregunten directamente a los candidatos, con tiempo tasado de respuesta. Por ejemplo, una muestra de 50 personas, que pueda formular preguntas concretas a responder por todos los candidatos en un tiempo tasado. Esto favorecería que respondiesen a la pregunta planteada: responder a otra cosa a una persona afecta más a la credibilidad de un candidato que hacer lo mismo con el moderador o moderadores del debate.

El lenguaje corporal

Previamente al debate, leí o escuché a algún politólogo-periodista la siguiente idea: el presidente Sánchez se jugaba más (en cierta medida) en las reacciones a las intervenciones de los contrincantes, que en las intervenciones propias. Según este enunciado, el espectador podría, supuesta o posiblemente, percibirlo nervioso, enfadado, con desidia o desinterés, perjudicando en mayor medida a su imagen y mensaje que lo que podría ganar con buenas intervenciones, en función de un lenguaje corporal inadecuado (en realidad, esto es válido para los cuatro candidatos).

Reconociendo el lenguaje corporal como un lenguaje en sí mismo y su importancia en la transmisión del mensaje, tanto en la TV, como en otros actos comunicaciones físicos, de nuevo este punto remite a la importancia de la multipantalla, que nos permite apreciar las reacciones en directo del resto de candidatos.

La vestimenta

Parte de la teatralización del debate tiene que ver con la imagen que pretende transmitir los interlocutores. En este punto, en el primer debate constatamos que el fondo oscuro del decorado hacía difuminarse la silueta de los tres candidatos con traje y corbata (trajes oscuros), pero no así la de Pablo Iglesias (camisa, sin corbata, mangas largas recogidas). Cada candidato se vistió para los suyos.

La tuiterización del debate

El profesor García Marín suele usar una metáfora, acertada en mi opinión, que caracteriza Twitter «como una suma de monólogos, en vez de de diálogos». Efectivamente, en buena parte del debate, se sentía que cada candidato llevaba su discurso previamente preparado y lo intercalaba, sin importar la interpelación de moderador o resto de candidatos.

Esto, además de menoscabar la naturaleza de un debate, puede entenderse como otro ejemplo de la coevolución de medios y audiencias: se confrontaron posturas más que ideas.